Cofradía del Santísimo Cristo de la Agonía  

La Cofradía del Santísimo Cristo de la Agonía le da la bienvenida y agradece su visita

 "La Piedad". José  Capuz Mamano.

  

En el año 1942 y cuando Capuz contaba 58 años, en plena madurez de su vida, realiza para Cieza, un nuevo grupo escultórico de “La Piedad”. La Virgen se encuentra sentada con la pierna derecha adelantada, sosteniendo el cuerpo de Cristo con su mano derecha, mientras que la izquierda insinúa un gesto de dolor. Vuelve una vez más la forma piramidal clásica de sus Piedades, prescindiendo de adornos y accesorios, elevando el grado y el sentido trágico del momento de la muerte, acentuada con colores fríos en ambas imágenes.

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La característica principal de sus obras es el no entrar en detalles propios del barroco, definiendo de manera directa en la talla el juego de planos, líneas y volúmenes. Su estilo mediterráneo, clásico, puro y personal, le define y le señala por su gran calidad en maestro de la escultura moderna. José Capuz no fue “un escultor”, sino, “el gran escultor” de su época y de nuestra Escultura Nacional.  

                                                                                                            D. Juan Ayala Saura

  

 EL 29 de agosto de 1884 nace en Valencia uno de los grandes escultores del siglo.XX . Procedente de una larga saga de artistas, José hizo sus primeros pinitos con la escultura en el taller imaginero de su padre, Antonio Capuz y Gil, en la calle Gracia de Valencia, donde se especializó en el estudio escultórico de la anatomía humana y en figuras definitivamente.  

                   Estudió escultura en la Escuela de la Academia de  Bellas Artes de San Carlos. Al terminar sus estudios empezó a trabajar  en los talleres  de José Benlliure, aunque fueron las esculturas de Iván Metrovich las que le hicieron cambiar su estilo post-rodeniano y seguir le estética de otros imagineros, en 1904 se traslada a Madrid para trabajar en el taller del escultor J.Alsina y más tarde en los talleres de Granda, en esta época Sorolla ejerce sobre él cierto protectorado.

  

            Tras una oposición, es designado pensionado de escultura para la Academia en Roma, ya en Italia asiste con frecuencia a la Academia Española de Bellas Artes que dirigía el escultor croata Iván Metrovich. Viaja por las principales urbes italianas y europeas donde se impregna de las  tendencias más vanguardistas de los mejores escultores.  Participa en Exposiciones Nacionales, obteniendo la Segunda medalla en 1910 con la obra “El voto” y Primera en 1912 con “Paolo y Francesca”, talla directa en mármol.

             Se instala en Madrid en 1916 montando su propio taller y relacionándose con los escultores más innovadores e interesándose por los trabajos de Julio Antonio, Clara, Mogrobejo y sobre todo de Mateo Inurria, al que llamaba “mi hermano mayor”. En 1922 es nombrado Catedrático de la Escuela de Artes y Oficios. Dos años más tarde realiza una importante exposición individual en la Biblioteca Nacional que le consagra.  

           Hasta el comienzo de la guerra civil realizó Capuz obras tan importantes como “Amor”, “El buen pastor”, “Muchacha en el baño”, sus múltiples maternidades y el magnífico Monumento a Justino Flórez para Jaén.  Durante la guerra civil fue evacuado por los milicianos del 5º Regimiento, en compañía de los intelectuales y artistas que se alojaron en la Casa de la Cultura, pero la familia Porta, amigos de Capuz, lo alojaron en su domicilio, una finca contigua al Hotel Palace, que ocupaba el número 42. Después de la guerra civil se dedica a la docencia, realización de encargos oficiales y a la imaginería.  

          Dibujante, retratista, autor de relieves y terracotas, destacó sobre todo por su labor de imaginero en el período de 1939 a 1956, con obras de un estilo barroco-realista, entre las que cabe citar: “El niño de la concha, Resurrección del Señor, Mediterránea, Cabeza de San Juan Bautista, Pescadora levantina, Diana, Cabeza de Jesús, Virgen Dolorosa, Maternidad, Saliendo del baño”. Durante esta época recibió diversas distinciones y modeló la estatua ecuestre del generalísimo Franco.

         En su vejez, ya jubilado, realiza una serie de obras de pequeño formato que serían las más personales, puras de formas, armónicas y frescas.

        La mayor parte de su producción se encuentra en Madrid (Museo de Arte Moderno y Academia de San Fernando) existiendo también obra suya en el Museo Nacional de Cerámica de Valencia.  Según F. Lozano, representa la vuelta al sentimiento escultórico puro basado en las fuentes clásicas antiguas, con vivencias actuales. Impregnado de clasicismo mediterráneo y de cierto barroquismo contenido.  

            Huye del detallismo pequeño y busca el juego de planos, masa, líneas y volúmenes. Es un “apasionado de la forma humana, cuya interpretación es gloria y orgullosa esclavitud del escultor auténtico”.

En estas  palabras de Enrique Centeno González podemos encontrar a modo de síntesis parte de un estilo ya de por sí bastante definido:  

           “Ante todo, no puede decirse que fuera esencialmente un imaginero. Sus aportaciones a la escultura religiosa procesional no pasó de la docena, más de la mitad de la cual está en su importante patrimonio de Cartagena (Yacente, Descendimiento, Piedad, Nazareno, San Juan, Soledad y Santo Amor de San Juan).  Además de la citada obra en la ciudad departamental,  tiene la Dolorosa de Lorca, la Piedad de Cieza, el Resucitado de Málaga, el Nazareno del Puente de Cuenca y el Cristo de la  Fe de Madrid. Alguno me dejaré en el tintero. Su actividad imaginera fue, por tanto, marginal dentro de su amplia producción escultórica…”

  “ … en efecto, aportó al terreno escultórico importantes valores de la modernidad artística, no tanto fundiéndolo con el ideal barroco  sino construyendo un estilo personalísimo a partir de los postulados impresionistas y cubistas: su único enclave con la tradición imaginera fue, en todo caso, no salir de la esencia de la escultura figurativa, límite último del arte procesional. Con estos postulados consiguió un nivel artístico extraordinario, de original impacto estético (con sus multiplicadas formas geométricas, sus tonos ocres, sus composiciones recogidas y su contenida expresividad) que fue unánimente alabada por la crítica de la vanguardia artística de la época (no tanto, en muchas ocasiones, por los patronos cofrades, a menudo disgustados por la falta de idoneidad de la obra de Capuz como imágenes de culto)”.

 

            La mayor parte de sus obra procesional la encontramos en Cartagena, más concretamente en la Cofradía Marraja  donde , las obras de Capuz encuentran climax escénico, nosotros somos testigos y guardianes de su legado histórico en esta Piedad que recorre las calles de Cieza cada Viernes Santo.

 

 

            El 4 de Marzo de 1964 fallece en Madrid uno de los artistas capitales de este siglo: José Capuz.