Cofradía del Santísimo Cristo de la Agonía  

La Cofradía del Santísimo Cristo de la Agonía le da la bienvenida y agradece su visita


 Vestido de negro

… y otra vez arriba. Ya vamos de vuelta, ahí bajo estará la Pili esperándome para irnos a la Plaza. Luego a dormir corriendo, que si no mañana va a sacar el Calvario su madre. Muchacho, cómo se me está clavando esta Semana Santa, no sé por qué. O sí lo sé. En fin… a ver si salimos ya de la Esquina, que no me gusta nada cuando pasa el Silencio por aquí, parece que todo el misterio de la Procesión se nos escapa Paseo abajo. Anda que cuando discurrieron aquello de seguir hasta Santa Ana con el Cristo… cosas de Rafa, hay que ver lo grande que ha sido y las ideas de cabo cuartel que tenía de vez en cuando. Mira, ahí Manolo estuvo bien, saliendo rápido al quite con lo del hoy por ti y mañana por mí. Claro que luego el mosqueo se lo cogieron los de la Virgen, normal. Uff..., qué bien hice en dejar de ir a las Asambleas de la Junta, qué berrinches que me cogía. Paco, dale con el martillico porras, no ves que la gente va ya colgada, sobre todo este que tengo aquí pegado, hay que ver, con dieciocho años que tiene y parece de mantequilla. Qué flojicos que nos vienen, anda que iban éstos a poder cuando íbamos tres por tres en las vara. ¡Joer…!, pues no que ha salido el compare otra vez con la saeta… qué le costaría esperar a que estuviera recién levantado, narices... Ná hijo, tú sigue cantándole al Cristo de la Salú que ya iré yo mañana a que me curen el hombro desollao. Anda que no he dicho veces en las reuniones que esto de las saetas tiene que estar un poco controlado… Por fin, Santo al suelo. Hala campeón, qué a gusto te has quedado, espérate a Cadenas para la próxima y así ya no me pillas. Qué pesao… Oye, pero yo ya no lo digo más, lo tengo muy claro. Ni eso ni nada. Bastantes costuras tengo ya en la espalda. ¿Y total para qué? Pues para terminar peleándome hasta con el… imbécil ese de ahí. Porque es un imbécil. Me pongo malo solo de pensarlo, leche. Después de todo lo que lo he apoyado toda la santa vida, terminar diciéndome eso delante de media Cofradía… ¡Será posible…! A ver quién se hubiera acordado de él hace quince años, cuando lo propuse yo, ¡yo!, el mismo al que esta misma noche no le ha dado la gana de saludar. Qué ingrata que es la gente. Qué digo la gente, la vida… A ver quién se acuerda ahora de los de antes, con lo que disfrutan poniéndose medallas los unos a los otros. Si es que me tenía que borrar de todo esto ya. No me queda ni una pizca de ilusión por nada… no merece la pena, simplemente eso. Si me pongo a recordar cómo éste y yo quedábamos siempre media hora antes de las Asambleas para llevarlo todo amasao… y ahora no me habla, el tío, desde hace seis meses, encima, si fui yo el que tuvo que aguantar esas insinuaciones y esa risita estúpida. De imbécil, si eso es lo que es… Señor, no empieces a taladrarme la conciencia… ¡no, si ya tardabas, mucho era que me dejaras tranquilo el primer relevo…! Porque Tú desde ahí arriba lo ves muy fácil todo. Que sí, que vale, que yo tampoco le hablo a él, ¿y qué? Ya ves lo que le ha importado que nos hayamos peleado, en seis meses no ha encontrado medio segundo para decirme hola, y muy feliz que está. Ni siquiera cuando la operación del crío, hay que ser desalmado, caramba. Y encima llamando a la Pili para interesarse, cuando sabía que yo no estaba en casa, mira si sabe, y si va de víctima el tío… Qué poco se acuerda de cómo le cubrí yo las espaldas cuando tuvo aquél lío con el negocio de su suegro y cantó la gallina al hacerse las cuentas de la lotería… ¿Quién salió allí a desmonterarse, a ver? Pues yo, quién iba a ser, si para mí era como mi hermano, joer, no le iba a dejar allí tirao, sabiendo lo que sabía de cómo se había tenido que arrancar hasta los pelos de la cabeza por salvar a la familia de la parienta… Si es que ha sido toda la vida igual, burro y zote como el que más, pero un pedazo pan, el desgraciao de él. No, si encima lo voy a defender aún, después de lo que me dijo… ¡Señor…! Déjame en paz, leche, que ya estás removiéndome por dentro con todas tus tretas, muchacho, que parece que esperas todos los años este ratico en que te saco a la calle para pasarme revista. Ala, y justamente ahora se arrancan los violines con el Adagio, qué casualidad, no, si sabes muy bien Tú cómo apañártelas conmigo… ¡Pues no! ¡No, y no! No pienso dar el primer paso, porque entonces gana él, y no se lo merece. ¿Cómo que qué gana? Es una forma de hablar, narices, ya sabes a qué me refiero. Anda, cállate ya que te estamos girando para que veas a tus monjas, a ver si te olvidas de mí un rato… Míralas, ahí detrás de la reja… que poquitas, y qué viejecitas todas… qué lástima pijo, ya ves, dedicar la vida a rezar por los demás, hoy que nadie se preocupa por nadie… Hermanas, pedid por mi Pepe, a ver si se pone bueno de una vez… Y por el merluzo de su padre, que yo también tengo lo mío. Y si tenéis tiempo… ¡acho, Paco, que nos comemos el bordillo, a ver si estamos atentos…! Por un momento me visto subido en el banco y con el Cristo haciendo la Cortesía… Anda, el chico éste se ha lisiado, parece. Me he torcido el tobillo, dice. Pues salte de la vara y no des más el mitin, niño, anda a que te cure tu mamá. Será posible, por un traspié de … y Tú ándate con ojo, porque si esto sigue así de aquí a cinco años vas a tener que salir a ruedas… Sí, ya me he dado cuenta de que al otro tonto lo tengo ahora aquí detrás. ¿Y qué? No nos saludamos por la calle, nos vamos a saludar ahora en mitad de la Procesión del Silencio… si es que tienes cada cosa… Vale, te lo admito, antes de que él dijera aquello en la reunión yo le había lanzado una ruindad muy gorda.., pero que es que me puso loco el tío, lo sabes muy bien, refiriéndose al tema de la banda del año de la tele cuando sabe muy bien que es un asunto que llevé yo. Y además que ya te lo he dicho, que no voy a dar yo el primer paso, siempre igual… Si es que llevo media vida tirándolo del cordel, caramba, ya está bien. Hasta para que empezara con la Antoñica tuve que allanarle el camino, leche… Pero, ¿cómo que lo estoy desando? No digas más tonterías… Trono abajo. El momento, el momento. Deja ya de decirme que es el momento. Que no. Que no pienso darle un abrazo, que no. ¿Lágrimas? De la rabia que me está dando oírte estoy llorando, solo eso. Que ya, que sí, que hablaremos otro día. Da igual un día que otro, ¿no?... No da tiempo ya, va a sonar la campana enseguida, en veinte metros llegamos al relevo y nos vamos cada uno por un lado... ¡Cállate…! ¡Déjame en paz…! ¡Mira lo que te digo…, con tal de no oírte…, se lo voy a dar…!

                                                                                                                                               E.C.