Cofradía del Santísimo Cristo de la Agonía  

La Cofradía del Santísimo Cristo de la Agonía le da la bienvenida y agradece su visita

 Silencio, Agonía, Reflexión

  

           

                De chico y confabulado con mi madre, si dormía a mi hermana pequeña, me avisaba para allá a las doce de la noche, subir a la esquina de la confitería a ver pasar el Silencio, era para mí una ilusión extrema en aquellos años ver esa procesión.

          De adolescente y con el “gusanillo” de la Semana Santa ya dentro de mí, logré desfilar en la Cofradía con la túnica de Pepico “el practicante” y la capa de Mariano López, primer presidente de la Cofradía, ¡qué paradojas tiene la vida!, lo hacía en las procesiones de las otras advocaciones de nuestra Cofradía, es decir, con la Flagelación y Santísima Virgen de la Piedad, no olvido que cuando llegaba por ser un muchacho espigado siempre me colocaban detrás del trono, ¡otra paradoja!.

           Ya un poco más mozo y bajo la presidencia de D. Pablo Galindo Tormo,  tuve la primera túnica y ya desfilé de andero y formé parte de la Cofradía, ininterrumpidamente, hasta el día de hoy.

              Mis años novios en Abarán me alejaron de los desfiles, pero siempre que podía y regresaba a tiempo, la noche de Jueves Santo, después de saludar a mi madre, me iba al encuentro del Silencio para verlo entrar.

              ¡Qué recuerdo, de una noche de Jueves Santo, con accidente de tráfico incluido, pero creo y confío que el Santísimo estaba con nosotros!

                Más estable ya en mi hogar, y bajo la presidencia de D. Joaquín Jordán Pérez y a instancia de D. José María Señas Santobeña, entré a formar parte de su directiva y lógicamente más involucrado en los temas y avatares de la Cofradía.

              Los ánimos de D. José Lucas Avellaneda “Pepico el practicante” y del incombustible D. José María Señas Santobeña, junto con la de mi amigo, leal y fiel, D. Antonio Lucas Parra “Lucas de las Carrocerías” me llevaron a ser Presidente de la misma allá por el año 1988. Digo en verdad que me asusté, temía no poder desarrollar mi labor como la Cofradía se merecía, pero la buena disposición de los cofrades de los que me rodeé para que me ayudaran, me fueron disipando mis temores y a la vez, animándome a conseguir nuevos objetivos, los cuales se han conseguido con el esfuerzo, trabajo e ilusión de todos, sin nombrar a nadie, pero sin olvidar a ninguno.

             Tales fueron las metas señaladas, que antes de terminar una se estaba pensando en otra: restauraciones de tronos e imágenes, estandarte, paso nuevo y un largo etc. También ha sido una gran meta el ver crecer, año tras año, a la Cofradía dotándola de una buena dosis de juventud, que es muy importante.

                Quiero manifestar, en cuantos momentos el día emblemático para los cristianos como es el Jueves Santo, con el colofón de la procesión de nuestro titular en esa noche, nos ha llevado a reflexionar sobre nosotros mismos, de nuestra vida, familia, salud y un larguísimo etc. En mi reflexión, tengo una noche de Jueves Santo ante nuestro Stmo. Cristo de la Agonía en el mes de abril del año 1981, y su colofón al ver mi familia aumentada con el hijo que no tenía,...¡Cuantas gracias di a Dios!

               Todo a lo largo de estos años no ha sido un bonito caminar, ha habido momentos más feos, dificultades, sinsabores pero como en otro momento de este escrito he dicho, se fueron superando con el trabajo y el ánimo de todos mis colaboradores.

                Siguiendo con mi reflexión, todos sabéis que estoy al frente de la Cofradía porque vosotros habéis querido, pero mi momento ya ha pasado y por todos es conocido que cuando acabe Semana Santa 2005, tenemos que elegir a la persona que me suceda en el cargo para que siga dirigiendo los destinos de la Cofradía.

            No puedo olvidar a cuantos han dejado de existir en estos setenta y cinco años, fuesen cofrades fundadores o de otras generaciones más cercanas, me consta que muchos de ellos estaban ilusionados con esta efemérides que no han podido alcanzar, que Dios los tenga en su Santa Gloria.

           Gracias por haberme permitido vivir el 75º Aniversario de nuestra Cofradía, sabéis que estamos poniendo un esfuerzo añadido, para que tal efemérides resulte lo más amable y agradable posible, animaos a continuar con la labor, porque yo seré el primero que apoyaré cuantas iniciativas haya, para que nuestra Cofradía vaya aumentando en todos los sentidos.

              Os felicito a todos en dicho Aniversario y le pido a DIOS que ojalá me mantenga vivo cuando llegue nuestro centenario. GRACIAS.

   

                                                                                                             Manuel Verdejo Miñano