Cofradía del Santísimo Cristo de la Agonía  

La Cofradía del Santísimo Cristo de la Agonía le da la bienvenida y agradece su visita

Cartel Procesión del Silencio, Año 2012. Presentación a cargo del periodista y cofrade, Jesús Manuel Ruíz González.

 

 

"Y al tercer día RESUCITÓ... pero antes de la resurrección tuvo lugar la Agonía. Antes de hablar de esta nueva y hermosa instantánea me tengo que dirigir expresamente a don Manuel Carpio López, fotógrafo del cartel anunciador de la Procesión del Silencio. Desde hoy, permítanme usar su trabajo para responder a quien me pregunte cómo es el Silencio en Cieza. Lo habré explicado alrededor de un millón de veces pero nunca me he podido acercar a la exactitud de su estampa. Le pido permiso porque la utilizaré y diré ESTO ES EL SILENCIO.

 

 Tengo 35 años. Son 34 Semanas de Pasión en Cieza. Alguna fallé por razones de peso mayor, por imperativos incontrolables pero nunca deje de estar aquí Jueves Santo por razones menores. Salí de Cehegín con 18 años, 4 en Murcia y ya 13 en Madrid. En esta última década, en los momentos de hallar  cimientos, valores y verdades frente a la bella monstruosidad de Madrid siempre he buscado  la respuesta  en mi familia que vive en Cehegín y en el rostro del Cristo de la Agonía de Cieza. Con ellos vuelvo a mis raíces, a mi verdad.  A mi esencia. Con esto lo digo casi todo.

Cuando era niño soñaba con poder llegar a las doce de la noche de Jueves Santo para ver salir al Señor. Cuando era niño pero no tanto, soñaba con poder ver entrar al Señor. Ya de mayor sigo soñando. Ahora sueño  con poder estar siempre  Jueves Santo en Cieza.  Cuando la Junta de Hermandades me presentó este cartel, no sabía que contar porque quería contar tanto que me era muy difícil.  Algo o alguien me señalo una vieja Biblia que tengo en mi casa de Madrid. Una Biblia que perteneció a una persona importante en mi vida. En el interior del Libro Sagrado encontré un papel viejo  y ocre. Lo abrí y lo leí. Era un regalo. El poema que describe exactamente El Silencio de Cieza.

 

   

                                                                     Campanadas de medianoche

bajo la luna llena

van sonando una tras otra

con aires de pena.

El portón de la basílica

se abre lentamente

y en la oscuridad de la Plaza Mayor

la agónica imagen de nuestro Señor

pronto se hará presente.

Alumbrado por cuatro faroles

y por las velas de los penitentes

el Cristo de la agonía

comienza su caminar

por las estrechas calles existentes.

 Acompañado por un ronco tambor

y una suave orquesta de violines,

 va dejando tras de si

una huella sublime

que año tras año los ciezanos seguimos,

pues sentimos su agonía

porque por ella vivimos.

Alguna lágrima perdida

buscando su perdón

y de rodillas le despedimos

dándole las gracias

a nuestro Señor.